En
la libertad abundan los grandes cocineros pero sin duda alguna los mocheros son
los mejores. Desde hace mucho tiempo atrás, Moche se caracterizó por tener la
buena sazón y darle a los distintos potajes ese saborcito único que hoy en día
se ha convertido en un atractivo turístico.
Y
como todo lugar, Moche tiene un plato bandera que es la “boda Mochera” más
conocida como sopa teóloga, la cual es muy representativa en semana santa. Este
plato va acompañado del pepián de cabrito y representa la unión de la mujer
mochera noble, sencilla con el hombre mochero luchador, por ello el nombre de
Boda Mochera. Los antiguos mocheros dicen que este plato es muy delicioso y
nutritivo pues es hecho a base de carne de pava burnil y cabrito.
Según
nos cuenta “Don Chicha”, un antiguo cocinero mochero, “la sopa teóloga debe ser
hecha con la carne de pava burnil osea la pava virgen para que tenga su sabor
especial, si la pava ya no es virgen tiene otro sabor al igual que el cabrito
debe ser tierno, también es necesario otro ingrediente para que exista y salga
una rica sopa teóloga y ese ingrediente es el azafrán, esto le va a dar color y
sabor. Esta flor sale al año y cuesta muy caro, más o menos el kilo está unos
140 o 150 soles por eso que mucha gente no le echa azafrán sino sibarita pero
definitivamente no sale igual, porque sin azafrán no hay sopa teóloga. Además
la manera en como vaya el pan también influye mucho porque algunos lo baten y no
es así, este plato requiere de mucho aceite para que no se pegue”.
Hoy
en día Moche ya no solo es caracterizado por su sopa teóloga ahora existen una
variedad de potajes los cuales también agradan al paladar al trujillano y hacen
que uno se enamore cada día más de su gastronomía, me estoy refiriendo a la
famosa “chita al ajo”.
Don
chicha nos cuenta: “antes la sopa teóloga solo se hacía por semana santa ahora
puedes encontrarla aquí en Moche cualquier día en especial los domingos y de
Martes a Domingos la especialidad es pescados y mariscos. Yo puse de moda el
“pejesapo al ajo” es un pescado de peña delicioso. Cuando yo tenía mi
restaurante la gente venía por el pejesapo al ajo hasta que vino la corriente
del niño y todos los pejesapos se fueron y dije ahora qué hago entonces como ya
sabía cómo preparar ese plato, lo cambie por la chita pero pasó algo curioso
pues la gente ya estaba acostumbrada y me había hecho conocido por el pejesapo
y cuando venían y pedían pejesapo yo les ofrecía chita al ajo porque ya no
había el otro pescado y como lo preparaba igual, empezaron a venir pero yo les
daba una chita pequeña y el otro pescado es más grande pues, me decían don
chicha pero este pescado es muy chiquito no llena como el otro, entonces tuve
que buscar una chita más grande”
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